“LAS ROSAS DEL BOTICARIO”

Un recetario de amor

Las hojas con que están elaboradas las rosas provienen de los libros de encargos de medicamentos del boticario Dn. José Tarrés Boada, quien tenía su laboratorio en la trastienda de la farmacia noucentista que queda en c/ Carme esquina Riera Alta, en el barrio del Raval.

Estos libros son de la primera mitad del siglo XX, entre 1920 y 1947.  El tipo de letra preciosista con las que están escritas a mano, con tinta de color sepia y pluma; y el color ocre que el paso del tiempo ha dejado en el papel originalmente blanco, le confiere a las hojas el carácter romántico de un manuscrito antiguo. Yo les llamaría “recetarios de pócimas de amor”.

Que estas rosas -flor asociada por excelencia a la expresión del amor-  sean creadas de manera artesanal, poniendo mucho mimo y cariño en cada una de ellas; que sea con papeles antiguos en que a través de la escritura personas de antaño hayan dejado horas de su vida y el paso del tiempo haya dejado su impronta;  que además puedan ser leídas (se ven palabras y frases en medio de los pétalos), además de olidas (el delicioso olor del papel antiguo), además de disfrutadas estéticamente, converge en una simbiosis mágica haciendo que su carga poética  las convierta en pequeñas obras de arte originales y únicas.

Estas rosas, recuperando y reelaborando el sentido de las prescripciones médicas escritas en sus hojas, son medicinales. El placer y la alegría que generan a quienes las regalan y a quienes las reciben, llenan el corazón y la mente de sentimientos y pensamientos positivos: pura salud para el cuerpo y el alma.

Barcelona 2012

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Un pensamiento en ““LAS ROSAS DEL BOTICARIO”

  1. Hola Javier!

    Hace días que queremos enviarte un mensaje para contarte algo curioso….

    El pasado día de Sant Jordi mi novio y yo topamos con tu parada de Rosas del Boticario en la Plaça del Rei. La originalidad de tu proyecto, la magia con la que lo has aderezado y los detalles que amablemente nos explicaste nos dejaron prendados, así que aunque ya me había regalado una rosa, mi chico quiso regalarme otra mucho más especial. Tenías un pomo precioso de unas 30 o 40. Me dijiste “coge la que quieras, la que más te guste o la que te diga algo especial” …y así lo hice.

    Al día siguiente en casa, mientras buscábamos un rincón bonito para colocar aquella rosa tan especial, nos quedamos perplejos leyendo parte del texto impreso en la rosa que elegí: el nombre del facultativo que se lee perfectamente en uno de los pliegues es “Miguel”.

    Hace falta que te diga cómo se llama mi chico?

    Sólo queríamos aportar nuestro granito de magia a tu precioso proyecto. No hace falta que te diga que tenemos nuestra rosa del boticario en un sitio privilegiado del salón y que cada vez que la vemos nos da un buen rollo……

    Gracias y suerte!! 🙂

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